Testimonios de una espalda
Testimonio de una universitaria afectada por la escoliosis.
“El invento revolucionario que recuerdo de cuando tenía aproximadamente unos 10 años fue la mochila con ruedas. Era feliz llevando todos mis libros sin tener que acarrearlos y además se quedaban de pie junto al pupitre con todas mis cositas dentro, muchos juguetes innecesarios o bolígrafos repetidos, y además no me tenía que levantar al fondo de la clase ni tener las cosas por el suelo.
Ahora con 20 años no me acuerdo de todo esto con tanta felicidad pues esa
mochila que parece tan ventajosa para solucionar los problemas de peso de las mochilas es aún más peligrosa porque te ataca sin que te des cuenta. Cuando había un obstáculo en el camino, escaleras, o demás, levantaba, como todas mi compañeras, con un solo hombro toda la mochila. Ese es el gran problema, tu cargas la mochila de cosas porque es de ruedas y cuando la levantas una sola vez es peor que llevar una tradicional de tirantes a la espalda todo el día. Así empecé, con una escoliosis inicial de 8 grados a los 12 años, para finalmente quedarme en 13 grados, que no es un número crítico pero a veces termino el día con la espalda dándome demasiado la lata, dolores, molestias.
Si lo hubiese llevado bien me hubiese ahorrado muchos malestares, y eso que aún recuerdo a mis padres diciéndome que no llevara tantas cosas en la mochila, si ellos no me llegan a decir nada ya no sé si el interrogante de mi columna me permitiría andar por la calle.”









